miércoles, diciembre 20, 2006

Érase una vez...

Hace unos días, mientras conducía, me asaltaron todo de recuerdos. Risas, gente que pasó por mi vida y me hizo reir o me hizo un poco más feliz. No hay nada como recordar cosas así y que se te marque una sonrisa de complicidad. Y no hay mejor manera para terminar mis andanzas por aquí que con unos recuerdos felices. Gracias.
Y gracias a los que han seguido este modesto blog.
Un saludo.

domingo, diciembre 10, 2006

Una breve pausa para la reflexión

Intenté que este blog no fuera un cúmulo de palabras tristes sin orden ni cartón, como, supongo, tantos blogs hay por el mundo. Me gustaría hace un apunte para explicar mi situación actual, algo profundamente personal, pero sin caer en lo terriblemente cotidiano y sinsentido, como tantos blogs hay en la red.
Hace un año mi vida dio un giro por completo, se terminó la vida compartida, desde entonces no puedo alcanzar hasta qué punto he cambiado, y me gustaría pensar que es para mejor, pero seguramente no sea así. En este año de estado civil: soltero, creí hallar tan ansiado equilibrio, ese punto de inflexión me llevó a una extraña euforia atemporal que me cegó completamente, y me halló desprevenido ante el holocausto personal de mis pequeñas creencias. Se trató pues, de lo que podría ser considerado, la traición más grande de mi vida, mejor aún, la traición suma de mil traiciones. Ahora, en perspectiva, veo que solo fue un pasatiempo. Fue entonces cuando sufrí y sentí cosas que no me creía capaz de padecer. Tras esta leve etapa me hallo pues, ampliamente recuperado, en la auténtica estabilidad. Y a pesar de lo que muchos crean, o se intenten hacer creer, la estabilidad no se halla en la felicidad. Creo deducir de mi estado, que mi forma de vida, mis sentimientos actuales, son el cúmulo de lo vivido desde que tengo uso de razón, y en gran parte no han sido momentos felices ni entrañables, solo una sucesión de momentos futiles, fácilmente olvidables, donde no ha valido la pena nada, o casi nada, salvo mi propio estado actual.
Pues no es un estado triste, he conseguido la calma, pero no desde el espectro de la felicidad, sino al contrario. Mismo fin, dos caminos. Aunque seguramente no sea lo mismo, el sabor de tu boca no debe ser el mismo.
Ha pasado un año desde que empecé a estar solo, ahora, justo en el aniversario de esa fecha, me ha pasado algo similar, paso a ser la maleta perdida del equipaje de otra persona, veremos si dentro de un año me vuelve a pasar lo mismo.
Un saludo.

sábado, noviembre 11, 2006

3 papeles escritos

Dicen que la fe, la esperanza, es lo último que se pierde.
Según la definición del diccionario, esperanza, es lo siguiente:

1- Confianza de lograr una cosa o de que se realice algo que se desea.

2- Virtud teologal del cristianismo que consiste en esperar la ayuda de Dios en este mundo y la gloria eterna tras la muerte.

Ya que hay muchas posturas incluso entre los que profesan una misma creencia, y asumiendo que la gloria eterna es la magnificación de las aspiraciones personales de felicidad, los pequeños impactos entre las diferentes morales o espectaciones de las personas, al ser magnificados en la gloria eterna, eternamente magnificados, terminarían desfragmentando el concepto de gloria eterna, ya que se producirían extremos opuestos, colisiones en toda regla entre diferentes percepciones y vivencias de la gloria eterna.
Asumiendo que la gloria eterna siguiera unos mismos patrones para todo ser merecedor de la misma, la concepción de lo llamado glorioso por cada uno de ellos distaría mucho de los demás, produciendo la misma colisión y desfragmentación anteriormente mencionada.
Por lo tanto, se deduce que no se puede esperar la gloria eterna tras la muerte, que el concepto de Dios es erróneo, en ese caso sería más parecido a algún tipo de Caos. Sin esa virtud teologal del cristianismo, muchos individuos, aunque se confiesen no creyentes, se sentirán totalmente perdidos, pocos son los individuos capaces de vivir el día a día por el propio día a día. Finalmente, se pierde toda ilusión por conseguir algo que se desea, la pérdida total de esperanza puede ser consecuencia de un ataque entre los dos frentes de las definiciones, provocando un efecto domino sobre la otra definición.
Así pues, la esperanza está perdida, en un mundo donde los intereses personales priman sobre los de los demás, no cabe lugar a la esperanza, de ningún tipo, todo el mundo te acabará fallando, pues la propia humanidad nos lleva al precipicio del error. Y ese en el mejor de los casos, siempre puedes encontrarte con gente que disfruta hiriendo a los demás.
¿Esperanza? No, gracias.

Un saludo.

miércoles, noviembre 01, 2006

Día D, hora H

Aunque suene fascista, votar no debería ser un derecho, sino obligación. Al menos desde un punto de vista moral, ya que no soy capaz de mirar a la reciente historia de este país y no sentir un profundo respeto por la gente que no se podía expresar, que no podía dar a conocer su opinión, aunque fuera de manera anónima, sin nombres. No soy capaz de imaginarme unas elecciones en las que no vaya a votar, por respeto a las personas que sufrieron 40 años de dictadura, de incapacidad mental, de soez, de sequía espiritual (y no me refiero a sequía religiosa, totalmente inexistente entonces). Por eso es por lo que no entiendo a la gente que se tilda de apolítica, quizás no se han planteado que, a parte de expresar tu pequeña opinión en una montaña de votos, es una muestra de respeto, hacia la más que adulada palabra democracia, hacia esas miles de personas que han muerto, mueren y morirán (en cualquier parte del mundo, en cualquier tiempo) por esa utópica sociedad más justa (totalmente injusta en la justicia).

¿Qué añadir? Por la televisión tan solo sale euforia por parte de todos los partidos políticos.
Seguramente sería una imagen totalmente fotográfica de la mayoría de personas, aún en la más profunda tristeza y desolación, se muestran totalmente felices, o usan la propia desesperanza para notarse mejores, aunque falsos.
Pues bien, voy a ser el primero en dar un paso adelante y proclamar a los cuatro vientos que no soy feliz.
Aprovecho para disculparme por mi ausencia en la vida de algunas personas debido a chubascos en mi vida, aunque no lo leais, perdón.
Un saludo.

jueves, septiembre 21, 2006

Diccionarios

Amistad, tema difícil.
He encontrado dos definiciones que podrían encajar perfectamente en diferentes tipos de persona:
1.- Relación de afecto, simpatía y confianza que se establece entre personas que no son familia.

Es quizás la más conocida y la que más gente se otorgará como suyo, sea verdad o no.
El afecto es algo incontrolable, no puedes escoger qué personas te gustarán y cuales no, aunque puedes encaminar un poco los pasos de tal sensación y sentimiento. Simpatía sería sinónimo a afinidad, aunque no necesariamente a similitud. Para mi, la parte más importante, confianza. Lealtad. Pues la perfección no existe, o de existir sería tan solo momentánea, no hay nada como reconocer los propios errores y limitaciones para poder cohexistir con la gente que te importa. De los tres puntales veo éste como el más importante, y el único sobre el cual ejercemos un control total, si éste falla es el motivo por el cual muchas relaciones naufragan, uno traiciona la confianza del otro. Y aquí, los flotadores no tienen tendencia a servir, cuando has entregado toda la lujosa embarcación de tu persona no te puedes conformar con una simple herramienta para salvar ese lazo, o sigues a flote con todo el esplendor o te hundes.

2.-Relación que se establece con ciertas personas, sean amigos o personas influyentes, de las cuales se pueden obtener favores.

La mayoría de personas, al leer la siguiente definición, podemos experimentar cierto sentimiento de repulsión, realmente parece una relación muy superficial, interesada, y seguramente así sea, pero no es menos válida.
Hay dos posibles interpretaciones de la segunda definición: que los mencionados favores no sean nada más y nada menos que los tres pilares de la primera definición; afecto, simpatía y confianda, o bien que los favores se traten tan solo de beneficios personales (que pueden ir acompañados, aunque en raras ocasiones, de beneficios a segundos aunque éste no sea el objetivo).

Según mi punto de vista existen diferentes arquetipos de comportamiento en relación a la amistad.
El primero y menos frecuente es la gente totalmente desinteresada, tienden a ser totalmente introvertidos y les cuesta confiar en las personas hasta límites que, a veces, pueden ser delirantes. Pero si te hallas entre el selecto grupo de afortunados que logran atravesar sus barreras habrás tocado el cielo pues su vida será completamente tuya, serán capaces de cualquier cosa por la gente que les importa, escapando muchas cosas al raciocinio de las personas.

El segundo es la persona totalmente desinteresada, a merced del paraguas de tu propio ego se cobija sorbiendo la presencia vital de las personas que la rodean. No se trata de una simbiosis, como se podría dar en el primer caso, se trata de un parásito, aunque a veces cuestan de discernir y llevan cierto tiempo. Cierto es que no existe ser totalmente malvado ni desinteresado e incluso el más abominable ser es capaz de los más nobles sentimientos, pero el tiempo y cierta perspectiva te permiten sustraer los buenos y malos recuerdos e identificar a las personas.

El tercero es la persona la cual es indiferente, quizás por el hecho de no haber profundizado con la misma en la relación o simplemente porqué no es viable hacerlo. Son personas pasajeras, atemporales, se cruzarán en tu vida pero con los años, no recordarás que han pasado por ella, y si lo haces, será toda una anécdota.

Raramente, todas las personas tendimos a incluirnos en el primer caso. No creo que nadie sea capaz de reconocerse parásito, y de ser así, ¿cuál será su penitencia por darse cuenta de todo lo que ha robado y lo poco que ha regalado? Cierto es que habrá mil matices entre las tres posibles categorías, y gente que no se podrá incluir totalmente en una u otra.
Es asombroso lo que las personas podemos demostrar, y lo que con el tiempo demostraremos.

Un saludo.

miércoles, septiembre 13, 2006

Sinrazón

Cada día me levanto con el mismo mal sabor de boca en el corazón... porqué será.

viernes, septiembre 08, 2006

Una pausa para la niñez

Desde hace unos días tengo la costumbre de hacer una pequeña pausa a mi vida en una plaza cercana a mi casa, donde tantas horas de niñez había pasado. Fue allí donde crecí, conocí a mis primeros amigos y me hice incontables heridas propias de un niño. La costumbre es ir a ese sitio y sentarme en un banco de la reformada plaza (pues no presentaba ese mismo aspecto cuando yo era pequeño) y mirar a mi alrededor, recordar. Recordar todos esos pequeños detalles que despertaban mi curiosidad, y me concedían ese pequeño regalo de la felicidad juvenil, propia de los primeros años de edad. El balcón con un pequeño agujero para que el perro asomara la cabeza y nos ladrara, dos balcones donde siempre iba a parar la pelota y tenías que trepar hasta ellos para conseguirla (uno de los cuales era un auténtico bosque de flora y fauna desconocidos para nosotros), las paredes que soportaron tantas veces las caricias de los balones y las persianas de los garajes, que tanto molestaban a los vecinos cuando una pelota estallaba contra ellas. Por unos momentos vuelvo a ser ese niño despreocupado, y no puedo más que marcar una sonrisa en mi rostro, aspirar un poco más de humo hasta que se consuma el cigarro, y tras apagarlo, irme a casa. Hoy ha sido diferente, en mi banco estaba un jubilado que, con la mirada perdida, maniobraba en su apéndice nasal. Niñez, mi actualidad, vejez. ¿Como seré de viejo? (si llego a viejo, siempre me puede atropellar un camión de reparto de bebidas alcohólicas de poca graduación). Parece ser que la felicidad es inversamente proporcional a la edad, contra más pasa el tiempo menos la conoces. Se perdió el auténtico significado de la palabra "jubilado".
Un saludo.