Amistad, tema difícil.
He encontrado dos definiciones que podrían encajar perfectamente en diferentes tipos de persona:
1.- Relación de afecto, simpatía y confianza que se establece entre personas que no son familia.
Es quizás la más conocida y la que más gente se otorgará como suyo, sea verdad o no.
El afecto es algo incontrolable, no puedes escoger qué personas te gustarán y cuales no, aunque puedes encaminar un poco los pasos de tal sensación y sentimiento. Simpatía sería sinónimo a afinidad, aunque no necesariamente a similitud. Para mi, la parte más importante, confianza. Lealtad. Pues la perfección no existe, o de existir sería tan solo momentánea, no hay nada como reconocer los propios errores y limitaciones para poder cohexistir con la gente que te importa. De los tres puntales veo éste como el más importante, y el único sobre el cual ejercemos un control total, si éste falla es el motivo por el cual muchas relaciones naufragan, uno traiciona la confianza del otro. Y aquí, los flotadores no tienen tendencia a servir, cuando has entregado toda la lujosa embarcación de tu persona no te puedes conformar con una simple herramienta para salvar ese lazo, o sigues a flote con todo el esplendor o te hundes.
2.-Relación que se establece con ciertas personas, sean amigos o personas influyentes, de las cuales se pueden obtener favores.
La mayoría de personas, al leer la siguiente definición, podemos experimentar cierto sentimiento de repulsión, realmente parece una relación muy superficial, interesada, y seguramente así sea, pero no es menos válida.
Hay dos posibles interpretaciones de la segunda definición: que los mencionados favores no sean nada más y nada menos que los tres pilares de la primera definición; afecto, simpatía y confianda, o bien que los favores se traten tan solo de beneficios personales (que pueden ir acompañados, aunque en raras ocasiones, de beneficios a segundos aunque éste no sea el objetivo).
Según mi punto de vista existen diferentes arquetipos de comportamiento en relación a la amistad.
El primero y menos frecuente es la gente totalmente desinteresada, tienden a ser totalmente introvertidos y les cuesta confiar en las personas hasta límites que, a veces, pueden ser delirantes. Pero si te hallas entre el selecto grupo de afortunados que logran atravesar sus barreras habrás tocado el cielo pues su vida será completamente tuya, serán capaces de cualquier cosa por la gente que les importa, escapando muchas cosas al raciocinio de las personas.
El segundo es la persona totalmente desinteresada, a merced del paraguas de tu propio ego se cobija sorbiendo la presencia vital de las personas que la rodean. No se trata de una simbiosis, como se podría dar en el primer caso, se trata de un parásito, aunque a veces cuestan de discernir y llevan cierto tiempo. Cierto es que no existe ser totalmente malvado ni desinteresado e incluso el más abominable ser es capaz de los más nobles sentimientos, pero el tiempo y cierta perspectiva te permiten sustraer los buenos y malos recuerdos e identificar a las personas.
El tercero es la persona la cual es indiferente, quizás por el hecho de no haber profundizado con la misma en la relación o simplemente porqué no es viable hacerlo. Son personas pasajeras, atemporales, se cruzarán en tu vida pero con los años, no recordarás que han pasado por ella, y si lo haces, será toda una anécdota.
Raramente, todas las personas tendimos a incluirnos en el primer caso. No creo que nadie sea capaz de reconocerse parásito, y de ser así, ¿cuál será su penitencia por darse cuenta de todo lo que ha robado y lo poco que ha regalado? Cierto es que habrá mil matices entre las tres posibles categorías, y gente que no se podrá incluir totalmente en una u otra.
Es asombroso lo que las personas podemos demostrar, y lo que con el tiempo demostraremos.
Un saludo.